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viernes, 13 de noviembre de 2015

De lejos

Hacía mucho tiempo que no nos veíamos  y aún así no parecía el suficiente. Hoy nuestras miradas se cruzaron y en tus ojos vi un atisbo de algo que podía ser odio.
Lo siento por ti.
No te creas que los puñales que me arrojaste desde tus pupilas encendidas me han herido, al contrario, no se puede odiar lo que nunca nos importó. 
Si hoy me odias, será porque ayer me amaste.
Si me desprecias, será porque ayer me valoraste.
Y si estás resentido, será porque ya no puedes tenerme.
Yo te veo y solo puedo alegrarme, mientras sigo mi camino, alejándome.


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